Casa Maridia
La Casa Maridia se emplaza en un tejido residencial consolidado de carácter costero, con una fuerte carga histórica y ubicado entre la línea ferroviaria, el mar y dos de las playas más emblemáticas de la ciudad. Este entorno se caracteriza por contener parcelas de dimensiones medias y formas diversas, mayoritariamente con jardines privados, que se desarrolló y edificó principalmente durante la segunda mitad del siglo XX.
En este contexto, la parcela donde se sitúa el proyecto presenta una configuración poco habitual: una forma triangular en media luna que ha condicionado notablemente su ocupación. A pesar de haber sido parcelada en los años 70, esta singularidad morfológica ha impedido que fuera edificada hasta ahora, a pesar de su privilegiada situación junto a la arteria viaria principal y disfrutando de vistas abiertas al mar.
La configuración volumétrica y la implantación de la edificación se articulan como una respuesta tanto al paisaje urbano como a la memoria del lugar. En este contexto, el diseño de la casa trasciende la simple funcionalidad y confort para construir un relato arquitectónico que respeta y enriquece el espacio urbano existente. Desde su origen, el proyecto se plantea como una arquitectura de arraigo profundo, en diálogo con la topografía suave, el clima litoral y la textura construida propia de su entorno. Se busca una presencia contenida, precisa y duradera, capaz de construir no solo espacio, sino también tiempo y memoria.
La vivienda se resuelve mediante una volumetría orgánica, con una planta baja que se abre hacia el jardín, hacia la parte posterior del terreno y hacia el mar; y una planta primera que recoge las estancias más privadas. La proximidad con el mar no se traduce en una apertura indiscriminada, sino en una apertura medida, en un trasfondo constante, no solo visual sino también climático y emocional.
Al mismo tiempo, la parte posterior de la casa se convierte en un elemento concebido como un patio interior privado, protegido de las visuales de la calle y de los vecinos, e íntimamente conectado con las estancias principales de la planta baja. Este gesto volumétrico genera un diálogo entre lleno y vacío, entre la masa construida y el espacio exterior, entre la vida doméstica y el paisaje. La arquitectura no solo contiene espacio: lo articula, lo abre, lo protege y lo activa. Esta relación se establece mediante transiciones suaves entre el interior y el exterior: porches, voladizos, pavimentos continuos y aperturas que diluyen el límite entre el espacio construido y el jardín.
El programa se desarrolla en dos plantas sobre rasante y una bajo rasante. La planta baja recoge los espacios de día y servicios, mientras que la planta primera acoge los dormitorios y baños, pensados desde la privacidad pero sin renunciar a la relación visual con el entorno. El mar, aunque no es omnipresente, aparece enmarcado y sugerido desde diversas estancias, especialmente desde los dormitorios de la planta primera. El proyecto busca una conexión emocional con el litoral: la brisa que atraviesa la casa, la luz reflejada, el ruido de las olas.
La materialidad del proyecto se fundamenta en criterios de sobriedad, durabilidad e identidad tectónica. Se utilizan materiales propios de la zona—como la piedra natural, el hormigón visto, la madera y el acero—que dialogan con el entorno construido, buscando una expresión atemporal y contenida, sin obviar la durabilidad y la facilidad de mantenimiento. El uso de texturas naturales, junto con una paleta cromática neutra, permite que la arquitectura apoye el protagonismo de la luz.
La luz natural se trabaja como un elemento que modela y transforma los espacios a lo largo del día, creando ambientes cambiantes y profundos. No se busca una iluminación constante, sino una luz que respire con el tiempo: oblicua, silenciosa, filtrada o directa, según el momento y la función.
La geometría triangular de la parcela, compleja pero a la vez singular, es reinterpretada y puesta en valor a través de diversos elementos del proyecto. Este gesto se manifiesta desde la traza general de implantación hasta detalles puntuales: en la estructura que sostiene el porche, en las áreas ajardinadas de menor escala, en la forma de las barandillas y en los volúmenes salientes de las habitaciones de la planta primera. Esta presencia geométrica, lejos de ser un límite, se convierte en una oportunidad para dotar a la vivienda de una identidad propia, sutilmente arraigada a las condiciones singulares del lugar.
La eficiencia energética ha sido uno de los principales criterios en el diseño de esta vivienda. Para lograrlo, se han integrado soluciones de arquitectura solar pasiva que optimizan la captación de luz directa e indirecta, conjuntamente con un sistema de ventilación cruzada que garantiza la renovación natural del aire. Conceptos que complementan una instalación de placas solares fotovoltaicas y sistemas de climatización de alta eficiencia. Además, la ventilación de doble flujo con recuperador de calor contribuye a minimizar las pérdidas térmicas. Este conjunto, sumado a un estudio riguroso del sistema constructivo y la composición térmica de las diferentes pieles del edificio, ha permitido alcanzar una arquitectura responsable y eficiente, sin renunciar a la calidad formal y espacial.
emplazamiento
plantas
alzados
secciones
detalle constructivo
axonometría conceptual
imágenes maqueta
ubicación : Cataluña, España
promotor : Privado
arquitecto : Guillem Carrera
arquitecto técnico : José Ignacio Cacho
estructura : Windmill Structural Consultants SLP
energía e instalaciones : Zero Consulting (Ecotec Enginyers SLP), Josep Maria Delmuns
topografía : Àmbit i Territori SL
geotecnia : Geotec Estudis Geotècnics i Mediambientals SL
colaboradores : Tamara Carballal, Adrià Cornet, Víctor Pérez, T80 arquitectura tècnica
constructor : Gestión, Ingeniería y Construcción de la Costa Dorada SA
subcontratistas : Metalics Aleix SL, Moix Ebanisteria SL, Luxiform Il·luminació SLU, Oficrea SL, Chubb Iberia SL, Cal Tino Serveis de Jardineria SL
año proyecto : 2022
año fin construcción : 2025
superfície : 377 m2
fotografía : Adrià Goula
publicaciones : Architizer